¿Pensar como un país rico?

Hace un mes estuve unos días de escala en los Emiratos Árabes. Tuve la oportunidad de visitar Dubái y Abu Dhabi, sus dos ciudades icónicas. Es impresionante lo que han hecho en este país. Desde que llegas a su aeropuerto —en mi caso, llegué a Abu Dhabi— te sorprende lo moderno y enorme que es, con vuelos a muchas partes del mundo.

Es un país pequeño, pero tiene dos aerolíneas (Emirates y Etihad) que conectan los cinco continentes usando como hub los aeropuertos de estas dos ciudades. Esto no fue pensado el año pasado; esto fue planeado hace 20 años o más: crear dos aerolíneas estrella del país para que sirvieran de conexión a millones de viajeros internacionales y, de paso, trajeran visitantes a su país.

Un país que ha vivido muchos años del petróleo, pero que sabe que este no es infinito y que algún día se va a acabar. Tenían que hacer un plan muy bueno a largo plazo, y lo lograron.

¿Por qué en Latinoamérica no pensamos a largo plazo? No es pretexto, pero no nos enseñaron… a casi ninguno de nosotros. No vemos ese ejemplo en casi ningún lado. Gobiernos llegan y hacen y deshacen en 3 o 6 años, y luego viene el próximo gobierno y quiere hacer otra cosa. Negocios familiares que no llegan a una segunda generación, mucho menos a una tercera. Todo se basa en “sobrevivir” el hoy; y muchas veces no por falta de dinero, sino por falta de visión.

The Palm Jumeirah es otro de los ejemplos de los Emiratos: una isla artificial en forma de palmera que fue pensada desde finales de los años 90 y comenzada a construir a inicios de este siglo, no para ganar dinero en los siguientes años, sino para generar ingresos durante los siguientes 30 a 50 años.

Esta isla era muy importante para que Dubái se posicionara como un destino de turismo de lujo, inversiones y negocios en las décadas por venir, y para dejar poco a poco de lado su dependencia del petróleo.

¿Qué hace diferente la mentalidad de corto plazo de la mentalidad de largo plazo?

Lo hace todo: desde qué comida comer, hasta en qué gastar. Si pensamos a corto plazo, muy probablemente gastemos en cosas que no necesitamos y vivamos al día. Un ejemplo claro es el endeudamiento o la falta de ahorro debido a unas vacaciones o al gasto en los regalos de Navidad.

Cuando pensamos a largo plazo, las decisiones las hacemos con mucha más conciencia, porque sabemos a dónde vamos y qué queremos. Por ejemplo, si sabemos que uno de nuestros objetivos es crecer nuestro patrimonio familiar, invertiremos desde jóvenes y nos aseguraremos para que la familia esté protegida. Cuando pensamos en corto plazo, esto no tiene ningún sentido.

Tener una visión de largo plazo ha hecho que países como los Emiratos Árabes, Qatar, China y Singapur, entre otros, se hayan convertido en potencias económicas en “pocos años”. Por ejemplo, si nos remontamos a 1950, muchos de estos países no eran ni una décima parte de lo que son hoy.

Y ahora aquí la pregunta concreta es: ¿a ti te gustaría tener una mentalidad y visión de largo plazo? ¿Te gustaría crear patrimonios sólidos para ti y para las futuras generaciones? Porque otro dato importante de esta mentalidad es que no se trata solo de uno; se trata de dejar un mundo mejor para los que vienen detrás de nosotros.

Cuéntame en los comentarios si a ti te gustaría eso.

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